Ciudad accesible, Ciudad para todos
- Gabriela Vildósola

- 20 dic 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 23 ago 2021
Espacio necesario que las personas requieren en sus actividades urbanas
Una ciudad accesible es una ciudad pensada para el acceso y desplazamiento cómodo y seguro de todas las personas indistintamente de su edad, actividad o condición física, sensorial o mental. En otras palabras, una ciudad para todos.
La lógica nos dice que todas las ciudades deberían ser accesibles, sin embargo, la realidad es distinta. Durante el siglo XX y aún en el presente siglo, las ciudades han priorizado al vehículo motorizado como el protagonista de la calle en perjuicio del peatón. Ello se evidencia en el diseño de las vías, destinando a la movilidad de las personas de a pie, veredas con anchos promedio de tan solo 1.20 m., sin rampas adecuadas para el cruce peatonal, con gradas, desniveles, sardineles y exceso de postes que dificultad su desplazamiento. Muchas veredas se encuentran en mal estado con baches y hoyos, convirtiéndose en trampas mortales. A esto hay que sumarle que las veredas se usan también para el estacionamiento de vehículos privados, para ubicar mercadería, y demás.
Rejilla de fierro para drenajes pluviales
Las calles están plagadas de “barreras arquitectónicas”, obstáculos que limitan e impiden el libre desplazamiento de las personas. Si ya es difícil para alguien sin problemas de movilidad, desplazarse por la ciudad, imaginemos lo que padecen quienes presentan alguna dificultad motora o visual, o quienes lo hacen en silla de ruedas: o los niños, los adultos mayores, o una madre trasladando en coche a su bebe.
De igual forma, las edificaciones de uso público como las escuelas, hospitales. supermercados, cines, mercados, centros comerciales, iglesias, restaurantes, oficinas gubernamentales y otros, no siempre cuentan con las condiciones adecuadas para el acceso y uso de sus ambientes al no implementar rampas de ingreso, corredores, servicios higiénicos, etc. A pesar de que en nuestro país existe la Norma A-120 del Reglamento Nacional de Edificaciones donde se establecen las condiciones generales de accesibilidad y funcionalidad que toda edificación debe tener para garantizar el acceso universal a sus instalaciones; muchas de ellas no cumplen con lo establecido y muchas más tratan de sacarle la vuelta a la norma, implementando, por ejemplo, rampas de acceso “para discapacitar” con inclinaciones casi mortales que son un peligro para las personas, o que no cumplen con las pendientes y anchos mínimos necesarios.
Vado – Superficie inclinada que resuelve el desnivel entre la vereda y la pista.
Es imprescindible, por ello, no solo cumplir con la normativa como una obligación (si es que se cumple) sino y sobre todo entender que la ciudad es de todos los que vivimos en ella, y que todos tenemos derecho a usarla, disfrutarla y desplazarnos en igualdad de condiciones, sin limitaciones ni obstáculos que amenacen la seguridad, principalmente de los más vulnerables.
El diseño universal debe ser una práctica constante en el diseño de calles y demás espacios urbanos, así como en las edificaciones de uso público. Muchas ciudades en el mundo, inclusive en el Perú, ya han iniciado la adaptación gradual de su infraestructura urbana como calles, plazas, parques, y establecimientos públicos y privados, para que sean accesibles y puedan ser utilizados por todas las personas indistintamente de sus condiciones. Esto incluye no solo la adecuación de los entornos físicos, como la implementación de rampas, mobiliario urbano, transporte y servicios higiénicos, sino también el uso de señalética y acceso a la información y comunicación adecuadas utilizando las nuevas tecnologías.
Vía Podotáctil
Cruce peatonal a nivel con la vereda.
Una ciudad accesible debe considerar:
· Aceras (veredas) anchas, bien demarcadas y señalizadas;
· Rampas amplias y con pendientes adecuadas en las esquinas para el cambio de nivel entre acera y calzada. De preferencia tipo vado simple o doble (vereda rebajada a nivel de calzada).
· Elevación de las sendas peatonales sobre la calzada al mismo nivel de la acera.
· Elevación del cruce vial. Las cuatro sendas peatonales conforman una única plataforma en el cruce.
· Pisos antideslizantes y permeables.
· Semáforos sonoros para personas invidentes o de baja visión.
· Baldosas podotáctiles que son parte del sistema háptico de comunicación en los pavimentos (prevención y gruía) para personas invidentes o de baja visión.
· Rejillas para canaletas pluviales de hierro para áreas peatonales con trama menores a 1 cm. de apertura.
· Rejillas metálicas nivelado con el pavimento de la vereda para cubrir el hoyo al pie de los árboles.
· Estacionamientos accesibles para personas con discapacidad en las áreas de parqueo.
· Carteles y señalética significativos para personas con dificultad auditiva.
· Evitar la generación de charcos de agua que pudieran afectar el desplazamiento seguro de las personas.
· Rampas de acceso a establecimientos públicos y privados de uso público.
Una ciudad será sostenible cuando sea accesible y capaz de generar bienestar para todos.
Publicado en Revista Línea Constructiva Edición 6 – Año 1 – diciembre 2020 : http://bit.ly/2NnLUed


















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