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La agenda urbana para Iquitos en el marco del proceso electoral 2022.

Actualizado: 22 mar 2022



EL 2022 es un año electoral. En octubre, elegiremos alcaldes y gobernador regional y es oportuno, hacer una reflexión responsable sobre lo que debería incluirse en los planes de gobierno, ya que se juega, una vez más, el destino de nuestra ciudad.

En Iquitos, la agenda urbana ha estado ausente, en las últimas décadas, en la agenda política de las candidatos y luego gobernantes. Y esta ausencia ha traído consecuencias negativas a su desarrollo urbano, dejando sin resolver los múltiples problemas que la aquejan y por el contrario aumentándolos y volviéndola una ciudad insostenible.


Por lo que, es imprescindible que se consideren ciertos aspectos dentro de las propuestas electorales de los candidatos y que cuando gobernantes, se puedan implementar.

A continuación, se detallan algunos:


1.- Tener una visión holística y sistémica. Es primordial entender que Iquitos es una ciudad conformada por cuatro distritos, pero que debe pensarse, planificarse y gestionarse como una SOLA CIUDAD. Eso demanda un alto grado de liderazgo de la autoridad provincial y una gran capacidad de trabajo coordinado con las autoridades distritales para el diseño, construcción e implementación de los proyectos metropolitanos.


2.- Concebir la planificación urbana como política pública. Y los planes urbanos como sus instrumentos. La planificación urbana es un proceso permanente de toma de decisiones dirigido a gestionar las transformaciones de la ciudad; establecer políticas públicas, definidas participativamente, que regulen la ocupación del suelo, solucionen el problema del transporte público, de la movilidad urbana, que doten de espacios públicos de calidad y el acceso a servicios básicos y vivienda digna; orienten el crecimiento urbano, la gestión del riesgo; generen las condiciones para el desarrollo inmobiliario, la promoción de actividades económicas, el desarrollo de obra pública e inversión privada, etc.


Por lo que es necesario, contar con equipos multidisciplinarios y trabajar de manera participativa buscando el consenso de los diferentes actores de la ciudad en un proceso real de gobernanza urbana. Asimismo, es indispensable desarrollar mecanismos de monitoreo y evaluación de la implementación de los planes y de los procesos de planificación urbana que permitan medir en tiempo real, su eficacia y efectividad; así como gestionar la transformación de la ciudad a partir de los cambios que se van produciendo.


3.- Crear un organismo de planificación y gestión urbana. Una entidad sostenida por los gobiernos locales que conforman Iquitos, con autonomía política, técnica y económica, que se haga cargo de la planificación y gestión urbana y territorial. No es posible, que todos los niveles de gobierno tengan intervención en la ciudad, sin coordinación, con obras desarticuladas, que no forman parte de ningún proceso de planificación y que a la larga no benefician a la población, perdiéndose, además, los recursos en vez de optimizarse.


4.- Elaborar el catastro urbano de la metrópoli: que refleje la realidad de la ciudad, como insumo para la planificación y los planes urbanos. Pero, además, esta información es necesaria para un adecuado control urbano y para mejorar la recaudación tributaria municipal que permita generar más recursos económicos, por lo que es imprescindible mantenerlo constantemente actualizado.


5.- Desarrollar los instrumentos de planificación y gestión urbana: El Plan de Desarrollo Urbano de Iquitos feneció en diciembre del 2021 y en el primer año del nuevo gobierno se deben elaborar los nuevos instrumentos que orienten la planificación y gestión de la ciudad por los próximos 20 años: El plan de acondicionamiento territorial de la provincia, el plan de desarrollo metropolitano de la ciudad de Iquitos, los planes urbanos distritales de Punchana, Belén y San Juan Bautista, planes específicos para la zona monumental y la zona comercial de Belén. Todos en concordancia entre sí y con otros instrumentos como los planes de desarrollo concertado, los planes de ordenamiento territorial, etc. Lo ideal sería que, la gestión saliente aproveche este último año para trabajar estos instrumentos de forma participativa, para que la próxima gestión inicié su implementación.


6.- Construir una visión de ciudad sostenible, compacta, amazónica y centrada en las personas. Una ciudad planificada que crezca en altura y no en extensión y menos a través de invasiones. Ello permitirá el acceso a los servicios y equipamiento por todos, en tiempo y distancias cortas. Asimismo, una ciudad pensada en las personas y no en los vehículos motorizados mejorará el diseño de sus calles y espacios públicos, donde todos puedan disfrutar con seguridad.

Construir una visión de ciudad de consenso que reconozca y entienda las características físicas, sociales, económicas y culturales de territorio con propuestas acordes a su realidad.


7.- Dotar de agua potable y desagüe a las viviendas. Una ciudad desarrollada y sostenible no puede tener más del 53% de viviendas sin agua potable conectada a la red pública y 58% sin desagüe, como tiene Iquitos actualmente. (INEI, 2018). Dotar de servicios básicos a las viviendas es una tarea prioritaria para asegurar la salud y bienestar de la población. Sin embargo, se debe ponderar una adecuada planificación con visión de ciudad compacta. La ciudad no puede seguir creciendo en extensión como mancha de aceite y menos, de manera informal e ilegal por invasiones. Solucionar los problemas que ello genera, demanda mucho tiempo y dinero.

Asimismo, es urgente dar solución al proyecto del alcantarillado de la ciudad. Los índices de contaminación de los ríos que rodean Iquitos son alarmantes y se han convertido en un problema de salud pública por las enfermedades que afectan a la población.


8.- Desarrollar y/o promover programas de vivienda social y mejoramiento de barrios. Al 2018, el 71.8% de la población urbana vivía en barrios marginales, asentamientos informales o viviendas inadecuadas (INEI, 2018). Es urgente proveer vivienda digna a la población más vulnerable con el desarrollo y/o promoción de proyectos de vivienda social accesible y asequible. Así como, priorizar el mejoramiento de los barrios, dotándolos de servicios, equipamiento y espacios públicos de calidad.


Asimismo, resolver las condiciones de habitabilidad y vulnerabilidad física, económica y social de las más de 90 000 personas que viven en las terrazas inundables en los bordes de la ciudad. No existe, hasta ahora, una propuesta que responda adecuadamente a sus modos de habitar. Los proyectos de levantamiento de rasante son medidas cortoplacistas que traerán problemas en el largo plazo, que, además, no son integrales.


9.- Mejorar el transporte público masivo y la movilidad urbana. Dotar a Iquitos de un transporte público masivo de calidad, seguro y accesible, que conecte toda la ciudad, con paraderos formales y diseñados adecuadamente. Para ello, es urgente replantear las rutas, que permitan a más personas acceder al servicio, y renovar la flota de vehículos. Así como diseñar carriles exclusivos en las principales avenidas.


De igual forma diseñar un sistema multimodal de movilidad urbana que, además de un sistema de transporte público masivo, promueva:


- El desplazamiento de las personas a pie para distancias cortas, mejorando el diseño y estado de las veredas con anchos mayores para un mejor uso, que incluya a las personas con movilidad reducida y el distanciamiento físico seguro, necesario en estos momentos. De igual forma, proponer la peatonalización de algunos sectores de la ciudad como, por ejemplo, parte de la zona monumental y los alrededores del mercado de Belén.

- Promover el uso de la bicicleta como medio de transporte sostenible para distancias medias (hasta 7km.), para lo cual se deberá implementar una adecuada red de ciclovías y carriles exclusivos para ciclistas.

Con una adecuada planificación de la movilidad urbana y la construcción de infraestructura apropiada, se desalentará el uso del vehículo individual y con ello se reducirá el tráfico y los accidentes.


10.- Gestionar el riesgo. El cambio climático es una realidad que se debe enfrentar con resiliencia y adaptación. Los eventos naturales, lluvias, friajes, olas de calor, crecientes extremos de los ríos, etc. son más frecuentes y con mayor intensidad, afectando la salud y la seguridad de las personas, de las viviendas y de la ciudad. Por lo que es necesario contar con planes de gestión de riesgos y evitar desastres.


11.- Recuperar y construir de espacios públicos de calidad. Promover una ciudad centrada en las personas y en la naturaleza, con espacios públicos accesibles y que permitan una variada vida urbana, segura e inclusiva. Siendo la calle el principal espacio público, se debe poner énfasis en el rediseño de esta, para el acceso y desplazamiento cómodo y seguro de todas las personas indistintamente de su edad, actividad o condición física, sensorial o mental.


Asimismo, una ciudad amazónica, como Iquitos, requiere reconciliarse con la naturaleza, considerando el arbolado urbano en calles y espacios públicos y la recuperación de la relación de la ciudad con el río, a nivel paisajístico, cultural y económico.


12.- Revitalizar la Zona Monumental. Entender que, el patrimonio histórico, los monumentos arquitectónicos y la zona monumental provienen del pasado, forman parte del presente y deberán mantenerse en el futuro; en otras palabras, un patrimonio vivo con valores funcionales, sociales, económicos y culturales para la sociedad actual.


Siendo fundamental, que los diferentes actores de la ciudad reconozcan el valor cultural que tiene el patrimonio histórico como parte de su identidad colectiva. Así como, reconozcan y aprovechen, de manera sostenible, el potencial que tiene para generar nuevas dinámicas sociales y económicas en beneficio de la ciudad y sus individuos.


Aún estamos a tiempo de revertir el rumbo de nuestra ciudad y encaminarla hacia el desarrollo urbano sostenible. En estas elecciones, exijamos a los candidatos una agenda urbana con propuestas concretas para nuestro querido Iquitos.




Publicado en Revista Línea Constructiva Edición 12 – enero 2022

 
 
 

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