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Iquitos, entre el abandono, la agonía, y la esperanza

Actualizado: 23 ago 2021


(Foto por: Arq. Emilio Santillán)


Este artículo fue publicado en Urbanistas.Lat Red Latinoamericana:  http://urbanistas.lat/iquitos-entre-el-abandono-la-agonia-y-la-esperanza/

Iquitos, alejada y aislada del resto del país, se ubica en el corazón de la Amazonía peruana y es una de las ciudades más golpeadas por la pandemia COVID-19. La emergencia sanitaria ha evidenciado años de abandono, indiferencia, informalidad y secuencia de malas gestiones. Era previsible que las medidas adoptadas por el gobierno nacional, para controlar el contagio y contrarrestar los efectos económicos de la cuarentena, no iban a tener los resultados esperados en un país complejo, diverso y con problemáticas distintas.


Los impactos generados en la ciudad son múltiples. A inicios del 2020 el sistema sanitario ya había colapsado debido al dengue y la leptospirosis, y a pesar de que la autoridad regional de salud manifestó, a inicios de marzo, estar preparada para la pandemia, los más de dos mil fallecidos en Loreto (Diresa) muestran lo contrario.

(Fotos por: Loreto Informa News)


Hacia finales de abril, Iquitos agonizaba por falta de oxígeno, sumado a la escasez de medicinas, la indiferencia del gobierno nacional, la inacción de las autoridades regional y local, y la especulación de precios. En medio de la crisis, la diócesis emprendió una campaña para recaudar fondos para una planta de oxígeno, teniendo una respuesta abrumadora: en 24 horas se superó la expectativa y a la fecha se han comprado tres plantas de oxígeno, medicinas y equipos médicos.


A pesar del dolor, los loretanos demostraron su lado más humano y solidario. Actualmente, la preocupación se centra en las provincias y las comunidades indígenas, que empiezan a sufrir las consecuencias del aislamiento y mayores brechas en infraestructura y servicios de salud. La reacción del gobierno también es tardía.

(Foto por: Loreto Informa News)


Los mercados fueron los principales focos de contagio, debido a la aglomeración de personas, la enorme informalidad y las deficientes condiciones sanitarias en las que ya funcionaban. A ello se suma el crecimiento difuso y no planificado de la ciudad, que genera una importante inequidad en la distribución de los equipamientos y servicios, y por ende obliga a las personas a desplazarse más allá de sus barrios.


Como respuesta, después de 75 días de emergencia, las municipalidades comenzaron a instalar mercados itinerantes en distintos puntos de la ciudad, como medida para descentralizar el acceso a productos de primera necesidad.


Quedarse en casa y lavarse las manos como prevención no fue igual para todos. Las condiciones de habitabilidad de las viviendas, con un 71,8% de la población urbana viviendo en barrios marginales o viviendas inadecuadas, un 53% de hogares sin acceso al agua potable, 58% sin servicio de alcantarillado (INEI 2017) y con casi el 80% de la población con vulnerabilidad económica debido a la informalidad laboral (IDS N°405-2020), han hecho que muchos no cumplan el aislamiento social obligatorio y salgan a la calle a salvar su alicaída economía, así como a contagiarse.


Un aspecto positivo fue el generado en el ambiente por la pausa del ruido de las motos (71,500) y mototaxis (61,000), que supera los 90 dB y la mejora de la calidad del aire, al reducirse considerablemente su circulación, equivalente al 98.33% del total de vehículos motorizados (MPM,2019) siendo los mayores responsables de la alta contaminación del aire.

La pandemia debe ser un punto de inflexión hacia la “nueva normalidad” que permita aspirar a una ciudad saludable, resiliente y segura, siendo importante considerar:

- La adecuada planificación del desarrollo urbano sostenible con la variable sanitaria como eje transversal.

- La regeneración del entorno natural y urbano, la ecoeficiencia y la previsión, contingencia y gestión del riesgo.

Una visión integral de la ciudad, más allá de los límites de los 4 distritos que la conforman, es indispensable para la adecuada gestión urbana con un fuerte liderazgo de la autoridad local y activa participación ciudadana fomentando la compacidad, la movilidad sostenible y la vivienda digna y saludable.


Publicado en Urbanistas el 29 de junio del 2020

 
 
 

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