¿La Pandemia nos permite pensar que otra ciudad es posible? Parte 1.
- Gabriela Vildósola

- 20 abr 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 23 ago 2021
Si partimos de la premisa que la ciudad es la gente en la calle y, de repente, quitamos a la gente, ¿qué queda? Como dice el escritor Paul Auster en su novela Mr. Vértigo: “vacío nada más”. Desde hace algunas semanas la ciudad de Iquitos y, en general, muchas ciudades del Perú y del mundo tienen sus calles vacías a raíz del aislamiento social obligatorio decretado por los Gobiernos debido al COVID–19, lo cual es indispensable para preservar nuestra salud.
Esta situación ha sumergido a Iquitos, colorida y extremadamente ruidosa, en un silencio abrumador jamás experimentado por la mayoría de los que viven aquí. Pero no solo la gente se ha confinado en sus viviendas y hemos dejado de escuchar sus voces en las calles; también los vehículos se han guardado, lo cual evidencia en gran medida el silencio de la ciudad. Recordemos que Iquitos tiene un parque automotor principalmente constituido por 70,500 motos y más de 61,000 mototaxis, equivalentes al 98.33% del total de vehículos (MPM,2019) lo que genera el ruido constante durante el día superior a los 90 decibeles (el estándar nacional es de 50-60 dB) y, además, son responsables en gran porcentaje de la alta contaminación del aire, principalmente, por monóxido de carbono (CO) y por compuestos orgánicos volátiles, generando ambas, un alto impacto negativo en la salud de las personas como pérdida de la capacidad auditiva parcial (hipoacusia), enfermedades respiratorias agudas, cardiovasculares y de la piel, entre otras.
La ciudad ha cambiado el ruido de las motos y mototaxis por el sonido de la naturaleza y el cantar de los pájaros que ahora se puede escuchar con mayor facilidad, así como el aire que respiramos, que es más limpio al reducirse considerablemente las emisiones de contaminantes debido a la restricción de circulación de los vehículos mencionados. Eso es algo bueno en medio de esta crisis, ya que no solo nos ha mostrado las falencias y debilidades del sistema y nuestra fragilidad humana, sino las consecuencias positivas en el ambiente que repercuten directamente en nuestra salud, tan deseada por todos y tan amenazada últimamente.
Esta es una enorme oportunidad para darnos cuenta de que otra ciudad es posible: una más saludable; por lo que debemos empezar a replantearnos, entre otras cosas, la manera como nos movilizamos en ella. Aquí esbozamos algunas ideas que son necesarias trabajar consensuadamente con todos los actores de la ciudad bajo el liderazgo de la autoridad municipal provincial.
El enfoque de una movilidad urbana sostenible implica considerar a la persona como prioridad, desterrando las viejas ideas, aún latentes, que tienen como protagonista de las ciudades al vehículo motorizado. En ese sentido, se debe optar por:
- Promover el desplazamiento de las personas a pie para distancias cortas y medias.
- Promover el uso de la bicicleta como medio de transporte sostenible.
- Mejorar el transporte público masivo de la ciudad, con las nuevas consideraciones de distancia segura (aglomeraciones de personas ya no serían posibles), así como mejorar la distribución de rutas viales que permitan servir a más personas.
- Renovar el parque automotor de Iquitos, retirando de circulación los vehículos más antiguos y en deplorable estado.
- Promover el cambio paulatino de matriz energética de los vehículos, empezando por los mototaxis y buses a sistemas eléctricos u otros menos contaminantes.
Lógicamente todo ello implica también rediseñar las calles de la ciudad dotándolas de mejores y más anchas veredas (ahora importante para mantener la “distancia segura”), circuitos de ciclovías que conecten la ciudad, replantear la distribución de los carriles para el tránsito vehicular diferenciándolos para el trasporte público y privado. Esto, a su vez, involucra proveer a la ciudad de corredores verdes, con árboles que den sombra, que reduzcan la sensación térmica del ambiente y que ayuden a purificar el aire, dándole, además el carácter de ciudad amazónica.
Pronto volveremos a las calles y la ciudad volverá a estar llena de vida y movimiento. Y es en ese momento que nos daremos cuenta de que debemos volver mejores y vivir en una mejor ciudad, más sostenible, saludable y segura. Depende de nosotros.
Publicado en Diario la Región el 20 abril 2020 y en Periódico Luz Verde de Loreto






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