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¿Qué hacemos con los monumentos históricos?

Actualizado: 23 ago 2021



“El patrimonio no se trata del pasado. Por supuesto, muchos de los objetos y las ideas con las que trata provienen del pasado, pero los asuntos de patrimonio siempre tienen que ver con lo que hacemos con ellos ahora". (Howard, 2003)1.

Iquitos, capital de la Amazonía peruana, cuenta con un patrimonio arquitectónico de altísimo valor y único en el país, evidencia de su proceso histórico desde la segunda mitad del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX, el cual fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 1986 incluida su zona Monumental. No obstante, vemos que se han sumergido, muchos de ellos, en procesos de deterioro y abandonado debido a su subutilización, a las modificaciones inconsultas y/o antitécnicas, a la falta de mantenimiento y, en los últimos años, algunos han sido presa de incendios que han afectado profundamente sus estructuras. Y surge la pregunta ¿Por qué sucede esto?


Se podrían ensayar algunas respuestas: falta de conciencia e identidad cultural traducida en desinterés e indiferencia por parte de los propietarios, autoridades municipales y la sociedad en su conjunto; falta de una política del patrimonio edificado; deficiente control urbano por los entes encargados; existencia de una normativa rígida y desactualizada; falta de incentivos atractivos para los propietarios o la exclusiva responsabilidad de estos sobre el monumento; la no existencia de multas efectivas; entre muchas otras. Y probablemente todas sean válidas.

Sin embargo, el problema principal radicaría en la comprensión o la falta de ésta sobre lo que significa realmente el patrimonio histórico. Por un lado, el enfoque conservacionista intenta mostrar a los monumentos como piezas de museo que deben ser preservadas de manera estática y se aíslan y desconectan de la vida urbana. Y del otro lado están los que consideran que los monumentos y la zona monumental son un escollo para la modernización de la ciudad por lo tanto hay que reemplazarlos por nuevas edificaciones, perjudicando e ignorando su valor. Ambas posiciones son extremas y no benefician en lo absoluto2.

Es necesario entender que el patrimonio histórico, los monumentos arquitectónicos y la zona monumental forman parte del presente, provienen del pasado, y deberán mantenerse en el futuro; en otras palabras, un patrimonio vivo con valores funcionales, sociales, económicos y culturales para la sociedad actual.


Para entender el patrimonio histórico en el presente es fundamental el reconocimiento de su valor cultural por los diferentes actores de la ciudad: las autoridades, los profesionales, los empresarios y la sociedad en general, como parte de su identidad colectiva. Pero además el patrimonio debe estar vigente para las actuales necesidades de la población permitiendo generar nuevas dinámicas sociales y económicas en beneficio de la ciudad y sus individuos.

Un ejemplo es la Iglesia Matriz cuya función original se ha mantenido en el tiempo y entonces su protección se corresponde a esa necesidad. En otros casos cuando las funciones originales ya no existen, los monumentos se deben convertir en recursos renovables3, es decir, deben adaptarse a nuevos usos, pudiendo hacerse algunas intervenciones en su estructura de manera técnica y manteniendo sus valores auténticos, como por ejemplo la Casa Morey frente a la Plaza Castilla que hoy es un hotel boutique o el segundo piso de la Casa de Fierro donde funciona un restaurante.


Lamentablemente estos son casos aislados, importantes sí, pero no resuelven el problema de los edificios monumentales de Iquitos, porque es necesario mucho más que buena voluntad de algunos propietarios y empresarios. Conlleva a una serie de acciones, desde una política del patrimonio edificado con normas que promuevan la recuperación de los monumentos históricos incorporando beneficios para invertir ellos, como el canje de obras por impuestos, el descuento o exoneración de impuestos municipales, la oferta de préstamos bancarios a baja tasa y largo plazo a través de las cajas municipales o la implementación de los DAET (Derechos Adicionales de Edificación Transferible), entre otros; hasta una adecuada gestión urbana municipal que revitalice la zona monumental, con mejores espacios públicos y confort ambiental pero sobre todo que le devuelva la vida urbana con calles activas con variados usos para el disfrute de la población y, también para los turistas.


Considerando a los monumentos como recurso renovable le damos la oportunidad de mantener su continuidad histórica siendo útiles y vigentes debido a sus nuevos usos compatibles con su arquitectura y sin perjudicar sus valores intrínsecos. Seguidamente mostramos un ejemplo.

Una propuesta de puesta en valor con nuevos usos para la Casa Strasburger


La casa Strasburger está ubicada en el Malecón Tarapacá y es propiedad del Ejército peruano. Actualmente se encuentra inhabilitada debido al incendio que sufrió hace algunos años, a partir del cual se le ha abandonado “a su suerte” y corre el riesgo no solo de derrumbarse sino de quedar en el olvido. Es urgente una importante intervención que permita recuperar sus valores culturales con usos renovados.


La edificación consta de monumento en la parte delantera y laterales, y en la parte posterior existen zonas libres y construcciones sin valor que pueden ser demolidas. Se pueden incorporar a la intervención el sector de viviendas hacia la calle Morona (que se puede demoler) y la ex maestranza, ambos también de propiedad del Ejército.


La propuesta consiste en la puesta en valor del edificio antiguo (incluida la ex maestranza) para el funcionamiento de actividades orientadas a la cultura y turismo (sala de exposiciones, restaurante, café bar, librería, feria gastronómica entre otros usos similares. Estos espacios al ser alquilados o concesionados generan beneficios económicos para sus propietarios.

En la parte posterior y esquina con calle Morona, se plantea la construcción de edificios multifamiliares de 3 pisos para vivienda social a través del programa techo propio u otro mecanismo de acuerdo con la legislación vigente. Estas viviendas podrían albergar a parte de la población asentada en la zona baja del Malecón Tarapacá.


Con ello se lograría recuperar el monumento histórico, desarrollar actividades que activen la calle (Malecón Tarapacá) y generen vida urbana. Así mismo, se promueve el uso residencial en la zona, elemento importante para generar cohesión social y, finalmente se deshabita la zona baja del Malecón para permitir la construcción del proyecto de mejoramiento del espacio público, sin desplazar a la población lejos de sus actividades económicas y sus redes comunitarias.

Se necesita una visión holística, y mucha articulación entre todas las partes interesadas para lograr propuesta integrales y multidimensionales (cultural, social, económico, en beneficio de todos.




Referencias

1,3 Howard, P (2003). Heritage: management, interpretation, identify. Londres, Reino Unido; y Nueva York; Continuum.

2 Villamón, T. (2017) Reflexiones técnicas contemporáneas sobe patrimonio edificado y su significado. En revista Devenir Vol. 4, N° 8. UNI, Lima.




Publicado en Revista Línea Constructiva Edición 5 – Año 1 – noviembre 2020

 
 
 

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